jueves, 2 de abril de 2009



Si el veneno fuese agua

que, cual manantial, limpiara

toda la pena y el dolor,

bebería presurosa

del amargo bálsamo

que descansa

en tus inertes labios…

Pero ay, fuiste tan buen soldado

como amante,

amigo y amado…

Y en tus adorados labios

que son cirios

de tan pálidos,

ni una solitara gota me has dejado…

Debo pues gritar,

desesperada por tu marcha

a los hados suplicar,

para que brille de nuevo tu mirada,

para ver tu pecho temblar,

de nuevo, junto al mío,

pues aún quedan muchas batallas,

sueños, por los que luchar…

Y es que estoy aquí para salvarte,

para poner luz a la oscuridad

que atenaza tus párpados con la amenaza

de aquella a quien llaman muerte…

¡Aguanta!

¡Respira!

¡Vive!

¡Vive hoy para luchar mañana!

Abre los ojos, vive…

vive para darnos una segunda oportunidad.

0 comentarios:

Publicar un comentario