domingo, 29 de marzo de 2009


La última vez que te vimos, parecías mayor.
Tu famoso impermeable azul estaba gastado por los hombros.
Has estado iendo a la estación a mirar los trenes. Y volviste a casa, sin Lili Marlene.

Y has tratado a mi mujer como un objeto más de tu vida.
Y cuando volvió conmigo, ya no era la esposa de nadie.

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